martes, marzo 25, 2008

So puta!

La Semana Santa es, por definición, la mejor época sin duda para pecar en los mandamientos puritanos que se inventaron los mayores puteros de la faz de la tierra. Me encanta escandalizar a los presentes con mi chuletón al punto XXL, mientras le sobo las tetas descaradamente a mi acompañante en el restaurante de rigor. Es mi sino, ser un cabrón a la par que golfo. Eso si, con mirada “de pillo” ¿?.

Esta vez, la morena de las prominentes tetazas fue la que sucumbió a los ocultos encantos del que suscribe. Un par de noches de sexo desenfrenado en todos los números posibles del kamasutra, ser frío como el hielo pero amable, y sobre todo, pasar olímpicamente de cosas serias que no fueran sexo, dieron como resultado este sms: “hola, te estoy echando de menos…”.
El hombre de hielo se quedó aún más helado si cabe. ¿Cómo es posible que con dos noches de pete te puedan echar de menos?. Si fuera el caso de cenas románticas, arrumacos cariñosos, cine con palomitas para dos, y paseos tórtolos con remos por el retiro, lo comprendería, pero en teoría, sin esas gilipolleces no es posible conquistarlas (según ellas). Craso error!, si es posible , aunque sea a “medias”. Y es que no me creo que folle tan bien para que se puedan enganchar así de rápido. Me esfuerzo por su ansiado orgasmo, que es mi meta, y debería ser la de todo petador, pero nada más. Ni un ápice de debilidad, romanticismo o sentimientos. No se puede obligar a sentir, lo siento. Ni siento nada, ni me puedo creer esos sms’s cariñosos, que le vamos a hacer. Cortando de raíz el asunto, se soluciona fácilmente, y así lo hago. Con lo fácil que es follar sin compromisos, ¿por qué cojones nos complicamos las vidas?. En este caso, otra vez la edad superior a los 30, creo que es la causa.

Con los cojones bien descargados siempre se piensa, reacciona y vive mejor, así que carretera y manta para las tierras norteñas a mancillar más almas. Esta vez me apetecía mucho más disfrutar de otros placeres muy distintos a los carnales, y aparté de mi cabeza la propuesta de la “Portuguesa” 19 añera. Está buena, folla bien, la chupa de lujo, pero tendría que desplazarme para follármela de nuevo.

Disfrutando de las gélidas noches norteñas, acabamos en un mano a mano, P “la neumática” y yo copeteando a las tantas de la madrugada. Sus miradas eran claras, sus gestos inequívocos, pero mi polla etílicamente en reposo. Mal asunto para sus sucias intenciones. Ella ahora está viviendo con un “amigo”, que a los efectos es su novio, para que engañarnos. Sin embargo, P siempre tantea, tienta el mercado, y como no, al Pj también. Sus comentarios etílicos (in vino, veritas est) llegaron hasta el punto de confesarme que si llegado el momento, yo salía en serio con ella, dejaba de inmediato a su “novio”. ¿Pero como se puede ser tan zorra? – pensé pa mis adentros - . No había pasado ni media hora de tal frase lapidaria, y ya tenía sus morros enfrentados a los míos. Los esquivé hábilmente autoconvenciéndome de que jamás saldría con semejante susodicha, de moral y lealtad tan rastrera. Si así pretende convencerme, lo lleva jodido la neumática. Para completar la carambola, al día siguiente, aún resacosos ambos, apareció su “novio”. Nos acercó a varios colegas a un garito:
Que dios te lo pague!! –dije yo de coña-
Ya me ha pagado, con una buena novia, -dijo él convencido de sus palabras-.

Sí…menudo zorrón, -pensé para mis adentros-...

martes, marzo 11, 2008

Filosofando por la vida



No puedo parar de ver y releer entre líneas todas y cada una de las palabras del profesor de filosofía del vídeo; de escuchar el tintineo de pepito grillo sobre mi oreja diciéndome cosas referentes a esto. Verdades como puños.

Pasar de los 30, ya en sí, es una ardua labor que te llevará exactamente 10950 amaneceres, y otros tantos anocheceres. Vivir en la más absoluta de las ignorancias, pasotismos, y despreocupación nos hace ser felices permanentemente como un niño de 4 años; 95% feliz, 5% infeliz transitorio. ¿Pero que nos pasa a partir de los 30?. Sencillamente la dificultad de encontrar cosas que nos emocionen. Ese gusanillo del primer beso, del primer cubata, del primer (y último) porro, lo clandestino, lo nuevo. Todo esto ya lo has hecho, entonces ¿qué coño hago ahora?, ¿macramé?, ¿tresbolillo?, ¿gallumbos de encaje?, ¿la colección de aviones de combate?, ¿follarte a la vecina del 3º?, ¿salir y follar con una desconocida?, ¿petarte una madurita casada, y con hijos de tu edad?, ¿follarte a su hija?... pues no!, todo eso ya lo has vivido, lo has experimentado, y ya no te emociona. Lo peor de todo es ser consciente al ciento por ciento de todo esto. Según mi amiga la sicóloga, cuando eres tan consciente de las cosas, no estás loco, ni depre, sino que eres lo más cuerdo que puede existir, ya que tienes consciencia de que estás de bajón, o de subidón, sabiendo que se invierten los roles cada poco tiempo. No hay más. ¿Dónde está entonces ese ansiado gusanillo?. A saber. Conseguir retos te refuerza como persona, no cabe la menor duda, pero corres el riesgo de conseguir demasiadas cosas. Hay que asumir ese riesgo, es humano. Existen otros que se resisten, algunos quizás jamás los obtengamos.

El camino del lobo estepario no es sencillo, aprendiz de petador, quizá el personaje te absorba el coco y no puedas escapar de él. O las ostias de la vida te enderecen tanto, que ya no puedas ni doblegar frente a la pasión o el amor. Y es que la conquista engancha. Ya no hablo de meterla en caliente, sino en el acto de llevar a tu terreno a múltiples damas, y por supuesto consumar esta conquista con sexo, de calidad, dejando tu semilla esparcida por doquier.

Mientras mi mente cavila que alma corromper nuevamente, sigo petando y petando sin parar. Unas, otras, pero de momento nada nuevo, destacable o sorprendente que contar. Nada que pudiera atravesar este acerado caparazón.