Feliz San Valentín, Petadores y Petadoras.
San Valentín, precioso día de celebridad para el Corte Inglés y similares aves de rapiña, que con la excusa de que hay que estar enamorado y demostrarlo…. En fin! Que me encabrono de solo pensarlo, y no es plan.
Nunca fui devoto de esos días que por cojones hay que regalar. Es absurdo. En mis tiempos de sensibilidad, en aquellos en que mis emociones estaban a flor de piel, jamás regalé algo el día de San Valentín a pesar de haber tenido motivos más que de sobra para hacerlo. Lo típico y normal, no va conmigo. Recuerdo haber enviado al trabajo de mi Ex un gran ramo de flores, un día cualquiera, porque sí. El saberse querido día a día vale mucho más que lo más caro el día 14 de febrero.
A día de hoy mi acartonado corazón anda libre como el viento, perdido, a la deriva, sin puerto en el que atracar ni siquiera por un segundo. Es posible que ya esté echado a perder, siendo un pirata de la soledad , navegando sin rumbo fijo. ¿Quién me lo iba a decir? Ese inocente niño de antaño, sensible, enamoradizo, soñador, convertido ahora en un depredador nato, sin alma y sin sentimientos. Quizá esto sea una coraza protectora, que más que proteger me está jodiendo vivo. Es maravilloso que aplaudan tus hazañas de petador, que machote, que guay eres, que bien te lo montas, pero en realidad es un arma de doble filo que te vacía el alma a cada paso que das en la vida, a cada año que cumples, a cada coño que te petas. Peor sería que me hubiera dado a las drogas duras o blandas, pues ya estaría muerto seguramente. Pero esto tampoco me consuela. Ser un bala perdida no siempre es guay, ojito!, y el que avisa no es traidor.
La creencia popular dice que nos tocan 7 chicas por cabeza. ¿Cómo es posible que de tantas no merezca ninguna la pena?. Vaya puta mierda de estadísticas. Seguramente que mis ansias de búsqueda de la perfección sean las que no me hacen ver más allá de mis narices. Como dice un gran amigo; “Pj, yo se lo que te pasa a ti, y es que no te conformas con nada, siempre piensas que mañana encontrarás algo mucho mejor, y la vida no es así”. Meditando sus lapidarias palabras pienso que realmente tiene razón, pero el que es inconformista por naturaleza ha de convivir con ello. Cada día intento mitigar esa actitud ante la vida, pero me resulta bastante complicado dominarlo. Trato de valorar cada vez más las cosas pequeñas que nos da la vida, e intentar ser feliz así, con lo que venga o tenga que venir, sin complicaciones.
Como vía de escape y evasión de la realidad uso la conquista porque sí. No se si como medio o como fin. Al final se quiera o no, lo que todos buscamos es la estabilidad, laboral, económica, y por supuesto emocional. Se quiere lo que no se tiene, y cuando se tiene, no se quiere ya.
La vida está llena de contradicciones. Que estupidez más absoluta la de los humanos. Feliz San Valentín petadores!.
Nunca fui devoto de esos días que por cojones hay que regalar. Es absurdo. En mis tiempos de sensibilidad, en aquellos en que mis emociones estaban a flor de piel, jamás regalé algo el día de San Valentín a pesar de haber tenido motivos más que de sobra para hacerlo. Lo típico y normal, no va conmigo. Recuerdo haber enviado al trabajo de mi Ex un gran ramo de flores, un día cualquiera, porque sí. El saberse querido día a día vale mucho más que lo más caro el día 14 de febrero.
A día de hoy mi acartonado corazón anda libre como el viento, perdido, a la deriva, sin puerto en el que atracar ni siquiera por un segundo. Es posible que ya esté echado a perder, siendo un pirata de la soledad , navegando sin rumbo fijo. ¿Quién me lo iba a decir? Ese inocente niño de antaño, sensible, enamoradizo, soñador, convertido ahora en un depredador nato, sin alma y sin sentimientos. Quizá esto sea una coraza protectora, que más que proteger me está jodiendo vivo. Es maravilloso que aplaudan tus hazañas de petador, que machote, que guay eres, que bien te lo montas, pero en realidad es un arma de doble filo que te vacía el alma a cada paso que das en la vida, a cada año que cumples, a cada coño que te petas. Peor sería que me hubiera dado a las drogas duras o blandas, pues ya estaría muerto seguramente. Pero esto tampoco me consuela. Ser un bala perdida no siempre es guay, ojito!, y el que avisa no es traidor.
La creencia popular dice que nos tocan 7 chicas por cabeza. ¿Cómo es posible que de tantas no merezca ninguna la pena?. Vaya puta mierda de estadísticas. Seguramente que mis ansias de búsqueda de la perfección sean las que no me hacen ver más allá de mis narices. Como dice un gran amigo; “Pj, yo se lo que te pasa a ti, y es que no te conformas con nada, siempre piensas que mañana encontrarás algo mucho mejor, y la vida no es así”. Meditando sus lapidarias palabras pienso que realmente tiene razón, pero el que es inconformista por naturaleza ha de convivir con ello. Cada día intento mitigar esa actitud ante la vida, pero me resulta bastante complicado dominarlo. Trato de valorar cada vez más las cosas pequeñas que nos da la vida, e intentar ser feliz así, con lo que venga o tenga que venir, sin complicaciones.
Como vía de escape y evasión de la realidad uso la conquista porque sí. No se si como medio o como fin. Al final se quiera o no, lo que todos buscamos es la estabilidad, laboral, económica, y por supuesto emocional. Se quiere lo que no se tiene, y cuando se tiene, no se quiere ya.
La vida está llena de contradicciones. Que estupidez más absoluta la de los humanos. Feliz San Valentín petadores!.


