Las bodas siempre han sido eventos soporíferos los cuales había que tachar de inmediato de la agenda. Que si tengo una comunión, que si la abuela está de parto, que si la almorrana me supura, que si el gato está con caspa... Cualquier excusa es buena para no ir. Tu encantado, y la otra parte también. ¿Para qué engañarnos?.
Esta vez la cosa cambiaba, mi mejor amiga se casa, y eso merece la mejor celebración habida y por haber. 300€ de regalo no es nada para pagar los múltiples polvos gratuitos echados con la novia. Son estas bodas en las que de veras te alegras de que se produzcan, y aquelas en las cuales si te fueras de la lengua, jamás se producirían. Que morbazo!... La emoción está servida!!.
La misa un verdadero coñazo (como todas, putos curas que pesados!!), pero lo mejor estaba por venir. Frente a mí, podía escudriñar todas y cada una de las posibles víctimas del PJ para esa maravillosa noche. En el banco de enfrente, bajo un vestido de raso azul turquesa, una microrubita dejaba marcar su hilo dental a modo de tanga. ¿Por qué no?. Al fondo pude divisar una cría de 18 años con sus padres, ¿por qué no?. Tres filas más adelante, una alta y esbelta pijaza se dejaba notar... ¿por qué no?... La boda prometía, al menos había almas que mancillar.
Canapés, jamón 5 jotas, vega sicilia y fuá del mejor, hacían la velada más llevadera. LLegó el momento de las mesas; la mía la de "soteros"... que mal suena eso, ¿verdad?, sí, pero me la pela. Me senté, y observé a mi alrededor; Un amigo a mi vera, y 9 desconocidos. Nos presentamos, y mi radar tierra-aire comenzó a funcionar. Dos parejas, un tío soltero nada peligroso (un pringao), una cuarentona orco (infollable), una rubia de bote follable, una azafata muy muy follable, mi amigo y yo. La verdad es que la gente era maja y las coñas fueron una tras otra sin forzar demasiado. Hice descarte de orcos, cracos, y butrules. ¿Que me follaría?; la rubia de bote, y la azafata, no había más donde rascar. Ambas estaban receptivas al 75%.
Las miradas se cruzaban entre vivas los novios, vivas los padrinos, vivas la madre que los parió, y demás. Estaba claro, la azafata no me quitaba ojo de encima. Cualquier mamonada por mi parte era risas por la suya, e intentos de mi colega por quedar por encima sin resultados. ¿Caerá? me preguntaba yo...¿por qué no?. Estaba demasiado buena como para ser realidad, pero.... ¿por qué no?. Me relajé, y correspondí sus miradas furtivas sin dejar ver mi interés una y otra vez. Risas, miradas, gestos, todo indica lo evidente, pero mi amigo sigue sin coscarse que ellas son las que eligen siempre.
Llegaron los bailes y me mantuve al margen observando el percal. Allí estaba ella mamoneando con mi amigo, y la rubia de bote también. Me quedé con mi puro observando los movimientos y jugadas. Ella me buscaba con su mirada, pero para mi no era suficiente. Al rato se acerca; -¿No bailas?-, si es contigo sí, como no!, respondí agarrando su mano. Pachangas, reeguetones, pachatas, se sucedieron con ella y con la rubia de bote. ¿Cual caerá?, estaba claro que la azafata jugaba mucho más fuerte y contaba con la ventaja que vivía al lado de mi casa. Por lo tanto, sería su chófer y concubino al menos esa noche... Fallo por mi parte de no asegurar, sacándole el teléfono a la rubia de bote.
La fiesta quedó vacía, y fuimos los últimos en marcharnos. De copiloto llevaba una azafata de 1,75, ojos miel, rasgados, flequillo a lo Amaral, pelo castaño, liso, un par de buenas tetas, y un perfecto culito que manosear. Tras 20 kmts, llegamos a una playa. El amanecer ahí estaba diciendome que segía sin ligármela, hasta que se pronunciaron las divinas palabras que todo hombre quiere escuchar en esa ocasión; -¿nos vamos a casa?- A tu casa o a la mía; contesté...jaja, Cada uno a la suya, respondió ella contundente. Me quedé frio, pálido, pensé que por esperar ya la había cagado. Tanto amanecer y tanta polla!!. Si es que no se puede ser romántico...
Te invito a desayunar en mi casa; dijo ella. Ufffff, pensé para mis adentros... ya está. Llegamos a casa y se puso más cómoda. Top amarillo, sin sujetador, y unos pantaloncitos cortos marcando el minúsculo tanguita rosa.....uffffffffff.... En que me ví de tragar el cola cao y las tostadas... No podía parar de mirar sus marcados pezones, tiesos como escarpias apuntandome, mirándome, queriendo ser lamidos... ummmm. No vi ocasión de atacarla, la cosa se alargaba, y ya eran las 9 de la mañana. ¿El pj perdiendo facultades?, no!!!. Me quedo a dormir, no?, le dije yo; No!, me contestó divinamente ella. La agarré por la cintura y la comencé a besar sin mediar palabra. Nos tumbamos en su cama, y la ropa volaba como por arte de magia. Mi lengua rozaba sus pezones erizados mientras mi mano recorría su ardiente y rasurado coño. Su mano no paraba de pajear mi polla palpitante. No podía más, tenía que metérsela ya mismo, y así fué. Su minúsculo tanguita voló por los aires, y mi polla totalmente tiesa se clavó entre sus piernas mientras ella apretaba y clavaba sus uñas en mi culo. Gimió, y gimió suavemente mientras entraba y salía de su húmedo chirri. Recorría mi espalda, mis brazos y mi culo clavándome sus uñas fuertemente, pero el placer de escuchar esos gemidos me ponían aún más bruto. Saqué mi polla y se la ofrecí. Me la comió con algo de timidez, y espetó; desde que te vi en la mesa, sabía que serías para mí!!, sonreí e introduje mi polla en su coño de nuevo mientras me comía sus exuberantes tetas. Bajé hasta su húmedo coño, y lo masturbé con mi lengua hasta que llegara al máximo de placer, me lo follé una y otra vez poniendo mi lengua recta y tiesa. No me lo podía creer, ahi estaba yo, cabalgándome un pibón más. Seguimos y seguimos, hasta que no pude aguantar, saqué mi polla, y me corrí a chorros sobre sus tetas. Polvo fugaz, pero satisfactorio. Al menos para mí. Una muesca más en el fusil del PJ.
Me vestí, subí un piso, y ya estaba en casita. Que casualidades, y que morbazo el follarse a una vecinita como esa. ¿La volveré a ver?, seguro que sí.