La mexicana
Son las 9:30, te acercas con decisión hacia mi coche, en doble fila. Las miles de luces del corte inglés reflejan en los critales; dudas de si soy yo, pero tu sonrisa hace despejar cualquier incógnita. Dos besos suaves, me miras, sonries, y noto el brillo en tus almendrados, despiertos, y melosos ojazos. Es nuestra segunda cita deste tu llegada de México. Llegaste a Madrid con tu maleta llena de ilusiones, una nueva vida, un nuevo trabajo, y quizás un nuevo amor, de verdad, sincero, duradero. Tu tiempo es limitado, apenas mes y medio para solventar o encarrilar tus ilusiones y futuro. Internet hizo que nuestros caminos se cruzaran, pero lo dificil está por llegar.
Cena ligera, risas, convesaciones transcendentales, otras vanales, y tus gestos me van indicando, cada vez mas descaradamente, que te gusto. Sigues repitiendo, una y otra vez, los rasgos físicos que te encantan de un hombre como si me describieras con todo detalle. Tocas tus labios, tu pelo, pero no te atreves a romper la distancia, mi distancia. Te gusta lo difícil, pero no lo imposible. Y a veces me pongo imposible, infanqueable.
El muro que me separa de tí no es físico, es mental, es el de no saber sentir, o el que no sepas llegar hondo en mí. No te culpo por ello, mi corazón está indomable, no sabe padecer, solo mi mente lo controla todo, lo analiza, pero sin perder la cordura, controlando. Es lo malo; ni nervios, ni gusanillo, ni maripositas... nada de nada, vacío y con telarañas. ¿Será la edad?, ¿o quizás tenga los sentimientos acartonados, aletargados y sin ganas de salir?. Vivir temporadas tan frias y tan intensas a la vez, dejan una cicatriz impresa incómoda, y que solo una sabia cirujana sería capaz de borrar, si es que sabe llegar.
Pido una pinta de cerveza para compartir, finjo que bebo sorbos, pero dejo que el alcohol corra más por tu venas que por las mias. La excusa de conducir es buena. Otra pinta por favor!, le solicito amablemente a la camarera morenaza tetona que no para de cruzar miradas conmigo. Me cuesta concentrarme en mi amiga cuando detecto hembra en celo cercana; es inevitable imaginarme sus tetas en mi boca mientras me cabalga con la polla dentro de su jugoso coñito. Pero me concentro en mi mexicana, más discreta, de sonrisa bonita, y preciosos ojos. Sus curvas hacen ver a una mujer hecha y derecha, pero con el reloj biológico dándo los últimos coletazos. Eso un sabueso follador lo detecta, y se nota. La cena 34€, las pintas 8€, pero el mamoneo continúa. Miradas, preguntas indiscretas, y gestos de receptividad. Esto está hecho, pero no lo voy a hacer, no es justo, no es el momento, y es evidente que no voy a follar esa noche. Por ese precio, cena+pintas, hubiera caido un polvo de media hora con cualquier puta rumana de pechos firmes, pero a veces el juego, las ansias de conquistar, le pueden a uno. Unos te tacharán de gilipollas, otros de gay, pero los que realmente saben del tema, aprecian la jugada maestra, sigilosa y preparada del maese petador. Todo tiene su precio.
Tira la toalla, la llevo a su casa, dos besos, y un "nos vemos" como fin de la historia. ¿Para qué más?. El 10 de enero volará de nuevo a su pais, o quizá se quede por aquí, a saber. Mantendremos el juego en la distancia.
Mientras, mis temas por el norte ya están arreglados, las paces hechas, y los chirris preparados para su mancillación y reencuentro con mi dildo de un solo ojo nipón; sin pestañas, ni párpados. Eso sí, con los huevos totalmente descargados sobre el culito de GG, y que no falte!.
¿Que soy un calienta coños?, si, lo soy, no lo puedo evitar. Pero para eso pago. Cantidad de veces me he ido para casa con los huevos cargados de amor. Doliéndome a morir, a cada paso que daba, sintiéndolos chocar huevo con huevo. Ni la regla más dolorosa del mundo mundial se podría comparar con ese dolor de pelotas. Eso si que es inhumano, pero esos tiempos ya pasaron, los papeles se invierten. Si no estoy seguro de que voy a follar, no ataco, ¿pa que?...es tontería...
Feliz Falsedad!!
Cena ligera, risas, convesaciones transcendentales, otras vanales, y tus gestos me van indicando, cada vez mas descaradamente, que te gusto. Sigues repitiendo, una y otra vez, los rasgos físicos que te encantan de un hombre como si me describieras con todo detalle. Tocas tus labios, tu pelo, pero no te atreves a romper la distancia, mi distancia. Te gusta lo difícil, pero no lo imposible. Y a veces me pongo imposible, infanqueable.
El muro que me separa de tí no es físico, es mental, es el de no saber sentir, o el que no sepas llegar hondo en mí. No te culpo por ello, mi corazón está indomable, no sabe padecer, solo mi mente lo controla todo, lo analiza, pero sin perder la cordura, controlando. Es lo malo; ni nervios, ni gusanillo, ni maripositas... nada de nada, vacío y con telarañas. ¿Será la edad?, ¿o quizás tenga los sentimientos acartonados, aletargados y sin ganas de salir?. Vivir temporadas tan frias y tan intensas a la vez, dejan una cicatriz impresa incómoda, y que solo una sabia cirujana sería capaz de borrar, si es que sabe llegar.
Pido una pinta de cerveza para compartir, finjo que bebo sorbos, pero dejo que el alcohol corra más por tu venas que por las mias. La excusa de conducir es buena. Otra pinta por favor!, le solicito amablemente a la camarera morenaza tetona que no para de cruzar miradas conmigo. Me cuesta concentrarme en mi amiga cuando detecto hembra en celo cercana; es inevitable imaginarme sus tetas en mi boca mientras me cabalga con la polla dentro de su jugoso coñito. Pero me concentro en mi mexicana, más discreta, de sonrisa bonita, y preciosos ojos. Sus curvas hacen ver a una mujer hecha y derecha, pero con el reloj biológico dándo los últimos coletazos. Eso un sabueso follador lo detecta, y se nota. La cena 34€, las pintas 8€, pero el mamoneo continúa. Miradas, preguntas indiscretas, y gestos de receptividad. Esto está hecho, pero no lo voy a hacer, no es justo, no es el momento, y es evidente que no voy a follar esa noche. Por ese precio, cena+pintas, hubiera caido un polvo de media hora con cualquier puta rumana de pechos firmes, pero a veces el juego, las ansias de conquistar, le pueden a uno. Unos te tacharán de gilipollas, otros de gay, pero los que realmente saben del tema, aprecian la jugada maestra, sigilosa y preparada del maese petador. Todo tiene su precio.
Tira la toalla, la llevo a su casa, dos besos, y un "nos vemos" como fin de la historia. ¿Para qué más?. El 10 de enero volará de nuevo a su pais, o quizá se quede por aquí, a saber. Mantendremos el juego en la distancia.
Mientras, mis temas por el norte ya están arreglados, las paces hechas, y los chirris preparados para su mancillación y reencuentro con mi dildo de un solo ojo nipón; sin pestañas, ni párpados. Eso sí, con los huevos totalmente descargados sobre el culito de GG, y que no falte!.
¿Que soy un calienta coños?, si, lo soy, no lo puedo evitar. Pero para eso pago. Cantidad de veces me he ido para casa con los huevos cargados de amor. Doliéndome a morir, a cada paso que daba, sintiéndolos chocar huevo con huevo. Ni la regla más dolorosa del mundo mundial se podría comparar con ese dolor de pelotas. Eso si que es inhumano, pero esos tiempos ya pasaron, los papeles se invierten. Si no estoy seguro de que voy a follar, no ataco, ¿pa que?...es tontería...
Feliz Falsedad!!







