Llegué al parking, ahí estabas tú, fumándote un puto cigarrilo, apoyada en tu coche gris. Tu mano rodeando tu cintura, tus tetas por encima, promientes, con los pezones duros como piedras a pesar del calor. Excitada antes de tiempo, sabiendo que cuando me ves es para follar, para ser follada en condiciones y correrte como una quinceañera con el chorro de la ducha, solo para eso, sin preguntas, sin compromisos..., sin chorradas. Orgasmos seguros. Mi polla y tu coño son viejos compañeros de batallas, sudores y placeres.
El sol había caído, pero el calor persiste como en una estufa. El asfalto, las paredes, las baldosas, todo irradia altas temperaturas. Menos pi polla, inerte, sin deseo. Ya no parece desearte, y menos alegrarse de verte. Ahí está, más muerta que viva. No quiero besarte, ni siquiera tocarte, ni mirarte, nada, no quiero nada. Pero aquí estoy, contigo, pero sin tí. Contándonos chorradas intranscendentes de la vida, de tu puta vida que no me interesa una jodída mierda. Solo quiero descargar mis huevos e irme a mi casa a sobar, nada más, el resto me la trae floja.
Volvemos a mi coche, paso de tu conversación, me meto en la parte trasera directamente, sin mediar palabra, y me desabrocho la bragueta. Asoman los boxer CK blancos, preparados para la ocasión. ¿Aquí?, ¡si, aquí! que pasa, -apunté sin dudar-. Entras sin rechistar, nos besamos, pero no quiero besar un cenicero ambulante, bajo directo a tus duras y perfectas tetas, lamo tus pezones hasta endurecerlos, los mordisqueo, los saboreo, mientras, mis hábiles dedos surcadores de cientos de coños, ya se hunden en tu caliente, receptivo, despejado, húmedo y ansioso chocho. Gimes alto, te retuerces, y abres más las piernas para facilitar la maniobra. La gente camina por al lado, pero eso no va conmigo, paso. Jugueteo con tu clítoris en circulitos, hundo mis dedos de nuevo, vuelvo a presionarlo, más círculos, tres dedos, círculos de nuevo, te combulsionas, pones rígida tu espalda, y a la par muerdo un pezón para más goce. Te has corrido como una zorra, en 5 minutos, mejor!.
Mi polla ya empieza a despertar de su letargo. Solo quiero que me la comas, correrme en tu boca-cenicero, que mi semen se mezcle con el asqueroso tabaco y mueran ahí todos mis espermatozoides, intoxicados, y sin salvación alguna. No quiero follar, ni que goces, ya has gozado, esta, y muchas otras veces más; orgasmo por orgasmo. Me toca a mí.
Te arrodillas delante de mi, me bajas los boxer, y empiezas a comerme la polla. Mientras sobo tus duras y grandes tetas. ¿Así?, -preguntas-, sin contestar agarro tu cabeza firmemente y me empiezo a follar tu jodída boca. Como si fuera un coño, igual, moviendo mi cintura, mi pelvis, intentando llegar al fondo. Tu te apoyas y frotas mis abdominales, mi pecho. Mientras, te follo fuerte tu cabeza, a mi ritmo, como si me follara una sandía con sabor a tabaco. Te atragantas, y te dejo seguir tu ritmo, el ritmo con el cual me correría a las 2 horas. Te la sacas de la boca, y me pajeas mientras descansas la mandíbula. Pajeas bien, fuerte, con ritmo, en su justa medida... Noto que me voy a correr; acercas tu cara para comerla de nuevo, y chorros de esperma salen disparados directos a tu cara. Ummmmmmmm. Te relames.
Tecleo esto con mis dedos aún oliendo a su almibar vajinal. Afortunadamente, su coño no huele a tabaco; aunque se fume buenos puros... ;-)